De cómo España en ocasiones se convierte en ejemplo para el mundo
- 6 oct 2014
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En 2007, una revista especializada top denominada Leadership publicó un artículo, del que es autor Thomas A. O’Brien, en el que define un nuevo estilo de liderazgo, el líder transicional, en referencia a aquellos líderes políticos sobre los que ha recaído la obligación de dirigir sus países de un régimen totalitario a una democracia. Para ello, compara el quehacer de dos líderes transicionales: Adolfo Suárez en España y Boris Yeltsin en Rusia. Destaca la relevancia del análisis de este tipo de líderes para manipular y cambiar la dirección del proceso.
Ambos líderes muestran diferencias sustanciales, las cuales constituyen para el autor la clave para entender sus diversos resultados, positivos en el caso de España y negativos en el caso de Rusia. Así, por ejemplo, el respeto por parte de Suárez a las instituciones y estructuras formales, a las que se incorporarían los partidos opositores, redujeron en España sustancialmente el nivel de incertidumbre y tensión, mientras que las acciones de Yeltsin aumentaron las tensiones en una fase ya de por sí incierta. Por otra parte, a diferencia de Yeltsin, Suárez mostró una forma cooperativa de liderazgo, lo que provocó la aceptación de las acciones por parte de la oposición y, en consecuencia, de los resultados positivos de la acción. En definitiva, donde la capacidad del líder aumenta a través de la estabilidad y certidumbre por las estructuras donde participan.
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